DOCUMENTOS CONTRACULTURAL
Año de los héroes
prisioneros del imperio (Fidel Castro)
Discurso pronunciado por el presidente Fidel Castro en la Conferencia
Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, Ciudad de Monterrey,
México, el 21 de marzo de 2002
El prestigio de las
instituciones financieras internacionales está por debajo de cero.
En el 2001 el número de
personas con hambre física alcanzó la cifra de 826 millones; la de adultos
analfabetos, 854 millones; la de niños que no asisten a la escuela, 325
millones; la de personas que carecen de medicamentos esenciales de bajo
costo, dos mil millones; la de los que no disponen de saneamiento básico,
dos mil cuatrocientos millones. No menos de once millones de niños menores
de 5 años mueren anualmente por causas evitables, y 500 mil quedan
definitivamente ciegos por falta de vitamina A. Los habitantes del mundo
desarrollado viven 30 años más que los del África Subsahariana. ¡Un
verdadero genocidio!
No se puede culpar de esta tragedia a los
países pobres. Estos no conquistaron y saquearon durante siglos a
continentes enteros, ni establecieron el colonialismo, ni reimplantaron la
esclavitud, ni crearon el moderno imperialismo. Fueron sus víctimas.
Las ofertas tradicionales
de ayuda, siempre raquíticas y muchas veces ridículas, son insuficientes o
no se cumplen. Lo que hace falta para un verdadero desarrollo económico y
social sostenible es muchas veces más de lo que se afirma. Medidas como las
sugeridas por el recién fallecido James Tobin para frenar el torrente
incontenible de la especulación monetaria, aunque no era su idea ayudar al
desarrollo, serían hoy tal vez las únicas capaces de generar fondos
suficientes que, en manos de los organismos de Naciones Unidas y no de
funestas instituciones como el FMI, podrían suministrar ayuda directa al
desarrollo con la participación democrática de todos, sin el sacrificio de
la independencia y la soberanía de los pueblos.
Es hora de reflexión serena
para los políticos y hombres de Estado. La creencia de que un orden
económico y social que ha demostrado ser insostenible pueda ser impuesto por
la fuerza es una idea loca.
Las armas cada vez más
sofisticadas que se acumulan en los arsenales de los más poderosos y ricos,
como ya expresé una vez, podrán matar a los analfabetos, los
De una vez por todas
debiera decirse "adiós a las armas".
¡Algo tiene que hacerse
para salvar la humanidad!
¡Un mundo mejor es posible!
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